El regreso del Rock Fest – El pasado sábado 14 de mayo del 2022

Tuvimos que correr mucho para poder presenciar, aunque fuera una parte, de todo lo que ofreció el regreso del Rock Fest.  Esta nueva edición venía con una gran carga emocional para cualquier aficionado que presenció el apogeo y posterior pausa o incluso desaparición de las grandes bandas de Rock de Costa Rica que surgieron desde los 80.  Este pasado 14 de mayo muchas de estas volvieron.

Luego de la poca asistida presentación del Rock Fest en el 2013, la idea parecía enterrada. Pero este Rock Fest 2022 fue la más ambiciosa de todas las organizaciones de esta vivencia cultural de la música nacional que se han llevado a cabo.  Y fue, además, un evento de una organización compleja porque conjuntaba tres tarimas en las cuales se presentaron una gran cantidad de actos musicales.  La tarima Kids Fest, la tarima Pilsen y la tarima Bansbach en la parte de exterior del anfiteatro.  En esta última por cierto fue donde quedaron las bandas con más historia en este festival nacido en 1996 como una idea del músico Danny Morales y que de manera casi heroica ha llevado a cabo a lo largo del tiempo Ernesto Aducci.

Si uno quería ver los pequeños eventos de cada tarima tenía que correr por varios motivos.  Parque Viva es un lugar con instalaciones magníficas, pero es de gran extensión y para una gran cantidad de gente es un lugar distante.  Además, empezó a llover incesantemente desde temprano.  A esto debemos agregar que ya para las horas de la tarde las filas en los puestos de comida y en las barras eran largas y podía ser de hasta 20 minutos.  Cada banda solo tenía 30 minutos de presentación por lo que ir por un cono de papas con pollo y una birra o un café para la tarde, podía hacer que te perdieras a un grupo entero.  Por dicha que la tarima Pilsen estaba en el Centro de Eventos Printea, que es el mismo lugar en donde se encontraron una gran cantidad de estos puestos de comida.  Mientras hacía una de estas filas pude ser testigo del gran entusiasmo de la gente durante la presentación de Mekateliu y del dominio escénico magnífico de Johnnyman.  Luego de esa pequeña merienda corra para ver lo que queda de Akasha.

Akasha. 

Fui muy feliz de verlos tocando “Descriptar” tema homónimo de su magnífico primer disco de 2010.  Y luego corra hacia el baño porque viene El Guato pero en el tránsito nos encontramos, en este regreso a la tarima Pilsen, a Santos y Zurdo

Santos y Zurdo

… esa original propuesta de música del mundo con pistas electrónicas y contemplar ese Sitar de Santos era increíble, pero había que ver El Guato!!  Eso significaba otra vez mojarse en el tránsito hacia la zona Bansbach (esa es techada, pero sin paredes) y aquella brincadera del público en la parte frente a la tarima evidenciaba lo que todavía entusiasma al público el grupo del carismático Geovanny Durán.  Linda Costa Rica con su letra retorcida y el clásico de Ricardo Acosta “Te diré te quiero” en su versión ska punk fueron de los mejores cierres de presentación que vi.  El hambre vuelve a atacar y qué sorpresa volver a la tarima Pilsen para encontrarse al grupo Alphabetics y verlos interpretar dos de sus mejores temas como Frutista y Supernova.  Se les veía muy complacidos a los Alphabetics con la respuesta del público a su música.  Luego al volver a Bansbach nos encontramos a Kadeho.  Qué gran momento fue escuchar al público corear a capela el coro de la magnífica canción “Sola”.  Su cantante Jorge Zumbado “Mechas” parecía que no había padecido el paso del tiempo, eso considerando que el magnífico disco “En tierra Sukia” donde viene la mencionada canción es del 2001.

La organización tuvo detalles especiales.  Por ejemplo, los niños gratis eran un ingrediente muy necesario considerando que ya esos fans de años de este evento tan longevo ya tenían familia.  Además, en el centro de Eventos estaban las zonas de lounge y fotografía en donde tuvimos oportunidad mi esposa Silvia y este servidor, de compartir unos escasos minutos con Bernal Villegas y Gonzalo de Trejo de 50 Al Norte quienes se encontraban en esa zona, junto al resto del grupo, para posar en fotos con sus fans.

Luego llegó el chance de Gandhi cuyos cuatro integrantes siempre hacen alarde de lo cómodos que se sienten ante cualquier situación escénica.  En el caso de ellos su presentación fue al estilo popurrí lo cual era comprensible ante el enorme repertorio de su carrera.

¡Viene Café con Leche!  Este homenaje a José Capmany estuvo a cargo de su hijo Pedro junto con otros músicos, pero vale agregar que el único original de la banda de los 80 era Carlos Pardo.  Con Carlos Domínguez en la guitarra la banda estuvo sólida y Pedro hizo un buen trabajo de interpretación, aunque no sentí tanta conexión con la gente hasta que llegó el clásico “La historia salvaje” en donde invitó a su hermano y hermana a cantar con él.

La presentación del grupo El Parque estuvo muy sentida en una balada donde el carismático Lucho Calavera nos pidió que tuviéramos un pensamiento de recordación para todas a las personas que hemos perdido en estos años recientes.  En mi caso particular mi tío Ricardo y mi primo Manuel ambos muy recientemente fallecidos estuvieron en mi pensamiento.  El correo masivo de la gente en la canción “Cuántas Noches” fue realmente conmovedor también.

El muy esperado cierre de 50 al Norte tuvo una particularidad y es que por la hora y por haber empezado el festival desde las 10 de la mañana ya mucha gente se empezó a retirar.  Pero eso lo utilizamos como una ventaja para poder caminar hacia el sector frente a tarima para ver de cerca esta última parte con una banda que no tenía actividad desde hacía más de dos décadas.  Bernal como siempre con su aura de rockero sensible cautivó desde el inicio.  Vimos que reclutaron al talentoso guitarrista Edgar Sequeira quien aportó lo suyo en esta parte final.

Uno de los momentos especiales fue cuando se interpretó la balada “No importa”.  Así que finalizo con esa frase, no importó ni la lluvia ni las carreras, ¡¡este Rock Fest para cualquiera que tenga algún aprecio por el rock nacional era un imperdible!!

Nota por Fabrizio Ureña Wachong